Ellos no tienen corazón - El futuro de la Alianza
Comienza un nuevo cuatrienio y como en todo proceso político, requiere considerar alternativas nacionales mirando al próximo ciclo. Tempranamente se anticipa que la gran mayoría en el partido popular estará mirando con esperanza la imagen del joven Pablo José Hernández, un muchacho con poquísima experiencia, pero símbolo de una tradición y nostalgia por un pasado que en este momento de nada le sirve a nuestro país. Al parecer el PNP no contará con él, Trump ni siquiera lo reconocerá y el partido republicano no necesitará de su voz dado que ni siquiera puede votar.
Por otro lado, hoy es indiscutible la proyección del licenciado Juan Dalmau como una posibilidad verdadera para garantizar un gobierno más justo, limpio y participativo. Lamentablemente el PIP no actualizó su plan de gobierno a tenor con los acuerdos con MVC y eso le dio las oraciones necesarias a la oposición para invocar fantasmas inexistentes como el comunismo y otras mentiras. Pero en este nuevo escenario, el licenciado Dalmau debería considerar desprenderse de la cúpula tradicional del partido independentista. El avance de la independencia en las próximas elecciones tampoco estará en juego. Muchos piensan que es momento de formar una verdadera alianza de país que incluya a todos los ciudadanos que deseen derrotar al PNP en las elecciones del 2028. Entiendan que Dalmau y los pipiolos no tienen que dejar de soñar con la independencia, igual que los PNP’s sueñan con la estadidad…pues por el momento “los sueños, sueños son”. (Los populares ni sueñan).
El Movimiento Victoria Ciudadana debe aceptar que hay que construir una agrupación representativa mejorada, aunque esto signifique no renovar franquicia o pensar en otras alternativas. Los objetivos de pequeños grupos que ciertamente tienen su valor y sus aspiraciones sectarias, en estos momentos necesitamos que sean solidarios con el objetivo único de sacar al PNP del gobierno. Puerto Rico necesita reconstruir la confianza y la transparencia gubernamental destruida por el bipartidismo. No podemos fragmentarnos entre independentistas, libre asociacionistas, ambientalistas, comunidad LGBT+, extranjeros, feministas o religiosos. Y hablando de religiosos conservadores evidentemente demostraron que prefirieron aliarse a las monedas del César (Mateo, 22:21) dejando su dignidad a un lado para votar por el PNP. Todas esas piezas y muchas más deben integrarse en un solo propósito, como dijo Benito. Y si se alcanza ese objetivo, todos, incluyendo a muchos estadistas honestos, obtendrán gran parte de lo que han aspirado. No veo en el panorama otro líder como Juan Dalmau que pueda aglutinar todos estos propósitos nacionales. El país debe estar primero que los fragmentados intereses personales o de idealistas intransigentes. De otro modo, la ignorancia, la mentira, la corrupción y la destrucción de nuestras instituciones seguirán en manos de esta mafia corporativa (PNPPPD) que no tiene corazón.
Pedro L. Cartagena, Ph.D, Ed.D.
Catedrático retirado de la UPR

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